No obstante, el aumento del ingreso PIB per cápita es una medida nominal de dólares y por tanto debemos preguntarnos si dicho incremento del ingreso significa una mayor calidad de vida para las personas. Si afirmamos que hoy el mundo es más rico es necesario establecer esta medida por fuera del estricto valor pecuniario. 

Olvidémonos por un segundo del dinero, la verdadera medida de riqueza es el tiempo. El valor de las cosas es la cantidad de horas necesarias de trabajo para adquirirlas, por tanto el crecimiento económico para la humanidad en términos de su prosperidad material debe ser tomado como el aumento en la cantidad de bienes y servicios que se pueden adquirir con la misma cantidad de trabajo. En este sentido, una persona es pobre en la medida en que no puede vender su tiempo por un precio que sea suficiente para comprar los bienes y servicios que necesita, y es rica en la medida en que puede comprar no solo los servicios que necesita sino los que desea. (Ridley: 2005; 50)

A lo largo de los últimos doscientos años y particularmente en los últimos sesenta, la humanidad ha presentado un progreso sin precedentes en cuanto al acceso a bienes y servicios para la inmensa mayoría de la población. Lo sorprendente es que a medida que aumenta la cobertura de servicios y el acceso a bienes de consumo, simultáneamente se incrementa la calidad de los productos y reducen sus precios. 

No solo los alimentos han aumentado su productividad y reducido sus precios. El acceso a agua potable, la luz eléctrica, el transporte y las comunicaciones, al igual que la vivienda, el vestido, el entretenimiento, los gastos de medicina, el combustible y artículos del hogar como las camas y lavadoras, han penetrado su uso a mayor número de población, mejorando su calidad y reduciendo su precio. Esto significa que las personas pueden adquirir más bienes, servicios y comodidades por menos horas de trabajo. El costo de vida relativo es menor, porque la gente tiene más  ingreso de dinero y los precios de los productos son más baratos que cualquier época precedente. 

Índice de precios real de productos. 1960 -2009 (1960=100)

Fuente: Basado en cálculos de UNCTAD, Estadísticas Precio de productos 2010. 16

Un gran ejemplo que describe la tendencia sobre el aumento de prosperidad material para la humanidad es la luz eléctrica. 

Pensemos cuánta luz artificial puede ganarse con un ahora de trabajo a un salario promedio. La cantidad ha aumentado de 24 horas lumen en 1750 a.C (lámparas de aceite de sésamo), a 186 en 1800 (vela de sebo), a 4400 en 1880 (lámparas de queroseno), a 531,000 en 1950 (bombilla incandescente), a 8,4 millones de horas lumen hoy (lámpara fluorescente compacta). En otras palabras, una hora de trabajo hoy equivale al valor de 300 días de luz para leer; una hora de trabajo en 1800 equivalía a diez minutos para leer. 

Hoy, cuesta medio segundo en tiempo de trabajo con el salario promedio por una hora de luz. En 1950, con una lámpara de filamento convencional y el salario de entonces, tendrían que haber trabajado ocho segundos para obtener la misma cantidad de luz. Si hubieran estado utilizando una lámpara de queroseno en 1880 tendrían que haber trabajado unos quince minutos para obtener la misma cantidad de luz. Una vela de sebo en 1800: más de seis horas de trabajo. Y obtener tal cantidad de luz de una lámpara de aceite de sésamo de Babilonia en 1750a.C habría costado más de 50 horas de trabajo. De seis horas a medio segundo -43 200 veces mejor-por una hora de iluminación. (Ridley: 2005; 32)

La proporción de personas que tienen acceso a agua potable también ha ascendido en las últimas décadas, del 76% en 1990 a 88.8% en 201117 y aunque aún 2.600 millones carecen de adecuado saneamiento doméstico, nuevamente las tasas tienden a decrecer.  

Por supuesto, el transporte de mercancía y pasajeros ha mejorado en los dos últimos siglos, con el desarrollo de nuevas tecnologías como el automóvil, el avión, los trenes, barcos y buques, que de igual manera han aumentado su calidad en eficiencia y comodidad, disminuido su precio, y aumentado su cobertura. Todavía a mediados del siglo XIX, un viaje en carroza de París a Burdeos costaba lo equivalente al salario mensual de un empleado mientras que hoy el viaje cuesta un día de trabajo y es 50 veces más rápido. En cuanto a telecomunicaciones, una llamada telefónica de Nueva York a los Ángeles costaba noventa horas de trabajo a un salario promedio de 1910, hoy cuesta menos de dos minutos.(Ridley 2005; 33). El porcentaje de población con acceso a líneas de celular y de internet han crecido exponencialmente en los últimos años y difícilmente esta tendencia podrá detenerse.

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Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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