La principal crítica que resalta cuando se afirma un ascendente camino hacia la prosperidad material de la humanidad es el riesgo medioambiental que implica el crecimiento económico de las naciones. Por supuesto, el fenómeno más renombrado en nuestros días es el calentamiento global, a quien se le atribuye la capacidad de amenazar nuestro progreso económico y las condiciones de vida humana en nuestro planeta. Nuevamente debo hacer énfasis en la evidencia disponible.  

El Grupo Intergubernamental de expertos sobre el cambio climático (IPCC por sus siglas en inglés) es sin duda la fuente de información más rigurosa y mundialmente aceptada sobre el calentamiento global. De acuerdo con sus estimaciones sobre los incrementos de temperatura para el siglo XXI, en el peor de los escenarios el planeta aumentará 4ºC y en el mejor de ellos tan solo 1ºC. 

Si tomamos un aumento de 3ºC , el IPCC pronostica que el nivel promedio del mar se elevará entre 2 y 6 milímetros anuales, lo que equivale a un pie (30cms) cada siglo. Las estimaciones más elevadas del derretimiento de Groenlandia establecen que actualmente pierde masa a una tasa menor a un 1% por siglo, lo que implica que desaparecerá para el año 12000. Si bien algunas zonas costeras podrán padecer de inundaciones, el grado de impacto dependerá en mayor medida de los países en prevenir los riesgos. 

La capacidad destructiva de los huracanes, ciclones y terremotos que pueda suceder al calentamiento del planeta19 depende mucho más de la de la capacidad de predicción meteorológica y la riqueza de las naciones para tomar las medidas correspondientes, que la velocidad del viento. Otro de los temores fundados por el calentamiento global es la propagación de la malaria, sin embargo se ha demostrado que el clima no es una limitante del mosquito, pues en Europa y Estados Unidos se presentaba durante el siglo XIX, pero fue erradicado como en muchos otros lugares del planeta. En cifras de la OMS20, las muertes asociadas al cambio climático representan menos del 2% de las muertes en el mundo.

Podría sumergirme en la discusión sobre el cambio climático y ahondar en el impacto de sus amenazas,  -desvirtuando por ejemplo el temor sobre la erosión de la tierra o las olas de calor- sin embargo este ensayo no se trata de los fenómenos naturales y el clima, sino de la capacidad de adaptación de la especie humana frente a su entorno natural. Las estimaciones del IPCC en seis escenarios diferentes, señalan que los habitantes del mundo serán de 4 a 18 veces más ricos de lo que somos hoy en día. Ciertamente, existe un alto grado de correlación entre la capacidad de las naciones por disminuir el impacto de desastres ambientales y su desarrollo económico. Cuanto más ricas sean las sociedades menos dependientes del clima serán y más posibilidades desarrollan para adaptar a sus habitantes a los posibles impactos del cambio climático. 

El calentamiento global no representa, a la luz de la evidencia, un riesgo sustancial en la tendencia hacia el aumento de la prosperidad material de la especie humana. De manera constante la humanidad ha mejorado los mecanismos para conocer mejor las condiciones locales, los riesgos y su capacidad para prevenirlos. Además, al hacer un ejercicio prospectivo sobre el año 2100, asumiendo que las condiciones del mundo permanecerán constantes, estaremos cayendo nuevamente en el error malthusiano, al invisibilizar la capacidad de ajuste y modificiación de las condiciones de la especie. 

Existe actualmente un esfuerzo global por disminuir las emisiones de dióxido de carbono, por emplear tecnologías limpias, preservar ecosistemas, reducir la cantidad de residuos, fomentar el reciclaje y promover todo tipo de prácticas sostenibles, tanto a nivel internacional, regional, urbano, empresarial e individual. Y aún teniendo en consideración lo anterior, estaríamos dejando de lado el potencial de innovación tecnológica para alterar las condiciones climáticas del planeta tierra. El desarrollo de baterías que almacenen la energía renovable (solar, eólica, geotérmica), la disminución del precio de las tecnologías limpias, los vehículos eléctricos o impulsados por hidrógeno, la fisión nuclear, los desarrollos en desalinización del agua, nuevas técnicas para el tratamiento de residuos y reutilización o la masificación de las impresoras 3D cuentan con el potencial de redefinir el panorama de la huella ecológica humana de forma radical. Y sin embargo, falta aún incluir en la ecuación los avances en materia de geoingeniería, los cuales no apuntan a que el ser humano se adapte al cambio climático, sino que buscan revertirlo. Densificar las nubes para hacerlas más blancas o emitir globos de emisión de dióxido de sulfuro para hacer rebotar más luz solar de la atmósfera tienen el potencial de enfriar el globo terráqueo. Así, no hay razón para creer que el ser humano no continúe la tendencia de incrementar su potencial de adaptación frente a su entorno físico y natural. 

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Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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