Uno de los principales argumentos detractores del crecimiento económico del mundo en los últimos doscientos años es la amplia desigualdad de la distribución de la riqueza. La principal medición para establecer la desigualdad entre países y al interior de éstos es el índice de GINI. Mientras más cercano se encuentre a 1, mayor será la desigualdad. Ahora, el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) mide este coeficiente con base en las tasas de cambio de las monedas de los países para comparar su PIB. 

Índices de Gini del mundo, 1820-2002

1820          43.0

1850           53.2

1870           56.0

1913           61,0

1929           61.6

1950          64.0

1960           63.5

1980           65.7

2002           70.7

Fuente: Banco Mundial en Cummins et al.Agosto 20128

De esta manera,  en 1960, el 20% más rico ganaba 30 veces el ingreso promedio del 20% más pobre, para 1994, la proporción ascendió a 78 veces. (Lomborg: 2001; 74) Bajo esta medida, se establece que el 20% más rico del mundo para el año 2007 contaba con más del 81% de la riqueza del planeta, mientras que el 20% más pobre poseía poco más del 1%. Incluso sumando el otro 20% más pobre, se establece que en conjunto es poco menos del 3% de la riqueza mundial. (Cummins et al: 2012)9 Bajo esta óptica, es irrefutable que la desigualdad en el mundo es ascendente, y como suponemos que el crecimiento económico no se va a detener, tampoco lo hará la desigualdad.

No obstante, esta medida del coeficiente de GINI está basada en una comparación absoluta de la riqueza entre las naciones, partiendo del valor del dólar estadounidense del año 2000. En este sentido, en palabras de Lomborg, se compara lo que un somalí puede comprar  en Estados Unidos con su salario10. Para corregir éste error metodológico, las Naciones Unidas desarrollaron el índice de Paridad de Poder Adquisitivo (PPA), el cual mide lo que las personas pueden comprar en sus naciones. Así, 100 dólares americanos en Etiopía ajustado por PPA equivalen a 450 dólares. De esta manera esta medida es mucho más acertada para medir la verdadera riqueza de las naciones. (Lomborg: 2001; 74)

Visualización de la distribución global del ingreso, 2007 en dólares constantes de 2000. 

Fuente: Adaptado de Sutcliffe (2005) Banco Mundial (2011), UNU-Wider (2008) y Eurostat(2011).11

A pesar de esta consideración, los niveles de desigualdad aún se mantienen críticos. La tasa de desigualdad del 20% más rico detenta el 67% de la riqueza mundial mientras el 20% más pobre tan solo un 2%. Sin embargo, tanto en términos absolutos como en la medición por PPA, la desigualdad ha presentado un leve decrecimiento. 

Distribución global del ingreso por quintiles de población, 1990-2007 en dólares constantes PPA de 2005. 

Fuente: Adaptado de Sutcliffe (2005) Banco Mundial (2011), UNU-Wider (2008) y Eurostat (2011)

Es importante aclarar que si bien a escala global ha disminuido en las útlimas décadas la brecha entre la disribución de la riqueza entre los países más ricos y los países en vía de desarrollo, la desigualdad al interior de la mayoría de los países se ha agudizado. Las regiones que cuentan con mayor número de países que han aumentado su desigualdad en los últimos 20 años son Europa, Asia (total), Estados Unidos y Canadá, mientras que América Latina y el Caribe junto con África subsahariana y algunos países árabes y de África del Norte la han reducido.(Cummins et al: 2012; 31) Debemos mencionar que el fenómeno de la desigualdad se presenta más agudamente en todo el mundo entre las zonas rurales y urbanas, y esconde no solamente una disparidad en cuanto a ingreso, sino a su vez en acceso a educación, servicios básicos, saneamiento ambiental y servicios de salud. 

Las consecuencias que resaltan de la distribución desigual del ingreso son varias. En primer lugar, la desigualdad desacelera la capacidad de crecimiento económico de las naciones, pues se ha demostrado -a pesar de los postulados de Kuznets12- que existe una alta correlación entre la distribución desigual del ingreso y una ralentización del crecimiento PIB per cápita. Por otra parte, estudios recientes13 señalaron que los países y regiones menos desiguales disfrutan de mejor salud, cuentan con mayor expectativa de vida, son menos propensos a comportamientos criminales, tienen mayor movilidad social, reportan mayor estabilidad política y mejores índices de gobernanza, presentan menores índices de violencia e incluso cuentan con menor tasa de embarazo adolescente entre otros factores. (Cummins et al: 2012; 39)

De acuerdo con lo expuesto anteriormente, los índices de desigualdad de las naciones están lejos de estar bajo el dominio de toda voluntad política o institucional de las sociedades, tanto a nivel nacional como a nivel mundial. Ciertamente representa uno de los mayores retos del mundo actualmente, y será un fuerte tema de discusión en las décadas venideras,  pues en la búsqueda de mejorar los índices de desarrollo humano desde una perspectiva integral, necesariamente la humanidad deberá atender el problema de que algunos pocos detenten la mayor parte de la riqueza de las naciones y del mundo entero. 

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Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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