La especie humana ha presentado en los dos últimos siglos un progreso en su prosperidad material como ninguna época en la historia de las civilizaciones. Hoy, la humanidad vive por más tiempo, vive más saludable, está mejor protegida contra las enfermedades, los niños y las madres mueren mucho menos, está mucho mejor alimentada, padece menos de hambre, tiene menos riesgo de morir por catástrofes y accidentes, es más rica, tiene mejores viviendas, mejor entretenimiento, mayor acceso a más bienes y servicios, mejores y más baratos. Hoy la humanidad tiene más calorías, vatios, horas lumen, metros cuadrados, gygabytes, megahercios, transporte alimentario, fanegas por hectárea, kilómetros por litro, millas de vuelos, vacunas, vitaminas, armas, telenovelas y películas, zapatos, lavadoras, carreteras, litros de agua y leche, información, maíz trigo y arroz, neveras, penicilina, minutos para hablar a distancia, seguridad, libros y por supuesto dinero que ninguna época precedente. 

La aplicación de conocimiento e innovación, el intercambio y la especialización (tanto de la actividad productiva como del conocimiento) se ha reflejado en todos los aspectos de la vida humana, mejorándola considerablemente con respecto a toda época pasada de las civilizaciones humanas. Los conocimientos sobre medicina, biología y fisiología son responsables del control de las enfermedades en las sociedades contemporáneas, un conocimiento que lleva acumulándose, “apareándose”, depurándose y renovándose durante milenios. Del mismo modo el conocimiento en las múltiples áreas de la física y la ingeniería  permitieron la revolución industrial haciendo posible el incremento de la producción de bienes a menor costo, un acelerado crecimiento económico y la innovación en diversos dispositivos tecnológicos como los medios masivos de comunicación que moldearon la vida colectiva del siglo XX. La química permitió el desarrollo de medicinas, la diversificación de materias primas y el aumento en la productividad agrícola, decisivos para los avances en la erradicación del hambre en el mundo entre innumerables otras aplicaciones. 

La capacidad de progreso material humano, reflejado en el aumento en los estándares de vida son gracias a la acumulación significativamente elevada de conocimiento colectivo  sobre los factores extrahumanos, el dominio de las fuerzas naturales y físicas en el proceso de la civilización.  De ninguna manera podría decirse que la humanidad ha retrocedido y que la tendencia futura sea hacia un cambio dramático de estas condiciones. Esto sugiere que la capacidad de la especie humana en su adaptación y modificación de su entorno natural es ascendente. Por supuesto aún falta mucho trabajo para que siquiera entren en parámetros aceptables, pero la tendencia claramente señala que no va a detenerse. La capacidad de ajuste de la humanidad continuará extendiéndose y aparentemente, de manera indefinida. 

No obstante, continuar con un incremento constante de la capacidad de dominio de las fuerzas de la naturaleza no garantizan una civilización mundial en paz, sostenible, rica, feliz, libre e igualitaria, pues claramente no dependen de los factores naturales, el reto que se avecina es poder tener la misma capacidad de conocimiento sobre los factores humanos.

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Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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