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La triple perspectiva de la vida.

Para aproximarnos al estudio de la vida debemos tener en cuenta tres dimensiones fundamentales que la constituyen, a saber; la materia, la forma (o patrón de organización) y el proceso. La primera de ellas refiere a los componentes físicos/materiales que componen un sistema concreto. El patrón de organización alude a la configuración particular de las relaciones entre los componentes de un sistema que determinan sus características esenciales (forma).  Por último, la perspectiva de proceso adviertela importancia crucial del desarrollo y evolución1 de los sistemas complejos a través del tiempo, toda organización sistémica cuenta con una historia, representa en todo momento un registro de los cambios estructurales precedentes. 

 Para no dejar lo anterior como un enunciado abstracto, veamos esta triple perspectiva de la vida en diferentes ejemplos. Una célula está compuesta de diversas combinaciones de   carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno entre otros, que conforman las moléculas orgánicas y macromoléculas como las proteínas o los ácidos nucleicos (Materia). No obstante, una célula es fundamentalmente una intrincada red metabólica de reacciones químicas orientadas para la producción de sus mismos componentes (Forma). Pero una célula también responde a los cambios estructurales que presiona su entorno y a las fases -autodirigidas- de su desarrollo en el tiempo (Proceso). 

Si tomamos como segundo ejemplo un sistema psíquico como el cerebro humano, sabemos que está compuesto de células nerviosas llamadas neuronas (Materia), pero el conjunto de reacciones eléctricas que establecen un complejo patrón en red son las que permiten las funciones modulares del pensamiento, la memoria, el lenguaje o las emociones (Forma). Ahora, si buscamos aproximarnos a este sistema psíquico es imprescindible estudiar las perturbaciones del entorno sobre éste, el conjunto de mediaciones cognitivas con el ambiente que la han provisto de una forma particular de organización neuronal en su desarrollo (Proceso). 

Es importante resaltar que bajo esta triple perspectiva de la vida, el estudio de la materia es solo una de las dimensiones de estudio. Los científicos naturales se han concentrado y han hecho énfasis en que su objeto de estudio son las estructuras materiales, sin embargo solo una de estas perspectivas se refiere estrictamente a éstas. Las otras dos refieren a cualidades, patrones, relaciones y desarrollos, es decir a cuestiones inmateriales.2 Por supuesto, los científicos reconocen la existencia de patrones y procesos pero generalmente reducen su definición como una propiedad emergente de la materia, una idea abstracta, de ella, más que una fuerza generatriz. (Capra: 2002: 105)

Al adoptar los postulados de la visión sistémica de la vida, abandonamos toda perspectiva mecanicista, reduccionista y determinista, abriendo la posibilidad del estudio de la vida dentro de los principios de la emergencia, la complejidad y el no equilibrio. Es importante aclarar que al estudiar las propiedades de los sistemas vivos, sus procesos y los patrones de organización, si bien son cuestiones inmateriales, surgen todos de un sustrato físico, por lo tanto la vida nunca está disociada de la materia. De esta manera, eliminamos dentro de nuestro estudio toda definición de sustancia o “fuerza vital” como impulsos trascendentes y separadas del sustrato material, apelando una superación definitiva de la escisión cartesiana entre sustancia y materia.3 Si hacemos una categorización en tres diferentes perspectivas de la vida se debe a una pretensión de unificar las diferentes dimensiones que han sido tratadas separadamente y no porque se pueda realizar esta distinción empíricamente, puesto que las tres dimensiones de la vida se encuentran estrechamente relacionadas.  

Como veremos a continuación, afirmar que todo aquello que existe en el universo se encuentra anclado en la materia, debe estar lejos de ser considerado como un “reduccionismo materialista” -la desespiritualización de la que se acusa hoy a la ciencia- por el contrario, ofrece cimientos sólidos para ampliar las discusiones sobre la mente, la consciencia, la evolución natural, los sistemas sociales y en general toda forma de organización de la materia en el universo. Comenzemos entonces abordando las perspectivas de la forma y la materia.        

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