Siendo que uno de los objetivos de este capítulo es situar el proceso de desarrollo humano dentro de la evolución natural, debemos dirigirnos hacia una teoría que la comprenda en el más largo plazo, por tanto tenemos que resumir brevemente la historia del universo y su tendencia dinámica  -a pesar de la segunda ley de la termodinámica- hacia su complejización y diferenciación. Tenemos que referirnos entonces a los umbrales de evolución de la organización de la materia en el universo y los saltos en niveles de complejidad que corresponden a una transformación en los medios en el que se transmite la información dentro de los sistemas y en relación con su entorno. 

En un principio, hace aproximadamente 13.8 billones de años, el universo carecía de estructura definida, se componía principalmente de nubes de helio e hidrógeno. Debido a que la gravedad es más intensa cuando hay más materia, las partículas empezaron a compactarse y por consiguiente a atraer más materia, provocando grandes acumulaciones que iniciaron un proceso de calentamiento hasta altísimos niveles de temperatura que terminaron en la creación de las primeras estrellas. 

Debido a los cambios drásticos en la temperatura, se crean las condiciones de posibilidad para la aparición y fusión de nuevos elementos más y más pesados. Entonces se permite la creación de asteroides y cometas por ejemplo y eventualmente planetas rocosos como el nuestro. Dicha aparición de estos planetas representan un salto “cuántico” pues permiten la aparición de nuevas combinaciones de mayor diversidad de materiales permitiendo la formación de elementos como el carbono, el oxígeno, el litio y el resto de elementos establecidos hasta el momento en la tabla periódica. Hasta entonces, el nivel de organización de la materia para su complejización opera en la información contenida en las estructuras atómicas.  

Dadas las improbables condiciones de una cierta cantidad de energía y temperatura para un planeta rocoso que permite el estado líquido, sumado a una diversidad de elementos para la recombinación, aparece un nuevo salto “cuántico” hacia una nueva forma de organización de la materia en el universo; la emergencia de los sistemas biológicos. Unas primeras burbujas constituidas por membranas se formaron espontáneamente en los océanos primigenios siguiendo las leyes fundamentales de la física y la química. Ya formadas estas protocélulas, empezaron a desarrollar en su espacio interno una compleja actividad química gracias a la evolución de proteínas y ácidos nucleicos  que posteriormente les brindaría la posibilidad de evolucionar hacia estructuras autorreplicantes. 

Como la vida es mucho más compleja que una combinación exótica de elementos químicos, la vida introduce un mecanismo completamente nuevo. Crea organismos que no se estabilizan por sí mismos, sino que utiliza una “plantilla” que contiene la información para estabilizarse a través del tiempo y que permite su replicación. La aparición de la vida representa el primer cambio sustancial en la historia del universo -hasta donde sabemos-, donde la información no se encuentra contenida exclusivamente en las estructuras atómicas de los elementos, sino en el ADN. Acto seguido empieza una nueva dinámica de cambio y aceleración en el proceso de complejización y diferenciación de los sistemas. Se da inicio a la variación de los organismos y las especies.  

La evolución natural tarda millones de años, pues la recombinación del ADN que emplea cada organismo se traduce en largos periodos de tiempo, pues la información transmitida a través de generaciones opera por mutaciones y recombinaciones genéticas aleatorias hasta lograr una estabilización de la especie con el entorno, claro, hasta que se presente un nuevo cambio en las relaciones con el medio. Con la primera célula bacteriana (LUCA nuestro último antepasado universal), se da inicio al proceso de evolución de la vida en el planeta. Impulsadas por la creatividad inherente a todo sistema vivo, esta red planetaria de vida se expandió hacia todos los nichos ecológicos por medio de mutaciones, intercambio de genes y simbiosis produciendo formas de vida de complejidad y diversidad siempre crecientes. 

Posteriormente, se presenta un nuevo salto en la complejidad de los organismos. El ADN, que acumula información creando variaciones producto de la prueba y del error, formó organismos más complejos desarrollando cerebros; Sistemas de retroalimentación con el entorno de organismos complejos que funcionan en tiempo real. Los organismos con cerebros pueden aprender de su relación con el entorno a partir de la interacción directa, estableciendo regularidades y patrones de su medio, provocando una mejor adaptación a las condiciones extrínsecas. La información empieza a viajar por las redes neuronales de los organismos, sin embargo, la acumulación de información sigue atada a las variaciones genéticas de la especie a lo largo de generaciones. 

Entonces emerge una nueva especie que cambia el mecanismo de transmisión de la información para la adaptación a su entorno. Dadas ciertas condiciones de posibilidad biológicas -en las que no quisiera extenderme en este apartado- una variación del homínido, el homo sapiens desarrolla el lenguaje y con ello la cultura, un poderoso mecanismo que permite comunicar la información entre miembros de la misma especie y que puede sobrevivir al paso del tiempo11. Entonces la información se translada hacia un nuevo medio que impulsa un nuevo ritmo de aceleración en la complejización y diferenciación de los sistemas complejos. Aparece la posibilidad de una inteligencia colectiva, donde los miembros de la especie se adaptan a su entorno pero ya no debido a los cambios corporales sino a los cambios culturales. Emerge el sistema social como una red de comunicaciones auotopoiéticas. Aclaremos a qué me refiero con esto. 

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Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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