En 1798 Thomas Robert Malthus publicó el célebre Ensayo sobre el principio de la población, en el cual establecía que el crecimiento demográfico de las sociedades crece de manera geométrica (exponencial-2,4,8,16...) mientras que los recursos de alimento crecen aritméticamente (lineal 1,2,3,4...). La conclusión evidente señala que eventualmente las sociedades sufrirán un colapso al sobrepasar la capacidad de proveer alimentos para el continuo creciente número de personas. El razonamiento es de sentido común; mientras más personas nazcan en el planeta, mayor demanda de alimentos habrá, y dado que vivimos en un mundo finito, llegará inevitablemente el momento en que se producirá un desfase insostenible entre las bocas que requieren alimento y la capacidad de abastecerlas, entonces millares de personas morirán padeciendo inanición. 

La semilla de preocupación demográfica de Malthus germinó profusamente en las décadas de los 60s y 70s continuando hasta nuestros días. En 1968 un profesor norteamericano de ciencias biológicas de la universidad de Stanford llamado Paul Ehrlich publicó La bomba de la población. En este aclamado texto, el autor predijo que en las décadas de los setenta y ochenta, millones de personas morirían de hambre, en su mayoría niños, y no solo en países en vía de desarrollo sino en países como el mismo Estados Unidos. Su principal preocupación se concentraba en el descontrolado crecimiento demográfico, pues la acusaba de ser la causa de la insostenibilidad del planeta. Propuso medidas de control demográfico semejantes a las propuestas por Malthus, en las que se promovían políticas coactivas en el control de la natalidad y concebía como soluciones las tasas de mortalidad que proveen las guerras, las pestes y el hambre. Concebía a la humanidad como un cáncer, una especie que se multiplica descontroladamente, y aún combatiendo los síntomas, terminaría por morir, incluso de forma horrible.

Sumado a Ehrlich, el mismo año de La bomba de la población, otro ecologista norteamericano publicó un ensayo germinal llamado La tragedia de los comunes.  La teoría de Garret Hardin fue formalizada como N-person Common Dilemma game y se encuentra representada en la famosa paradoja del prisionero, sujeta a una gran cantidad de estudios. Expuso la  situación en la cual una comunidad de individuos comparten un recurso común (peces, suministro de agua, tierra para actividad pecuaria p.ej), y bajo el supuesto de un homo economicus perfectamente racional, los sujetos buscarían explotar dicho bien buscando incrementar sus ganancia sin asumir los costos negativos y el riesgo del daño al recurso compartido. Dado que los recursos son limitados y la ambición del sistema económico no lo es, eventualmente se producirá una extralimitación del recurso, generando una degradación medioambiental y social. Hardin afirmó entonces que es inevitable que un dilema de recursos comunes, desemboque en la ruina o tragedia. Al extrapolarlo al sistema mundial, pronosticó escenarios inviables e insostenibles para la humanidad en el mediano plazo. Al igual que Malthus, parte del supuesto de que a mayor disposición de recursos, las parejas multiplican sus familias a su disposición, lo que conduce a un incremento descontrolado de la población poniendo en riesgo el bienestar general de la sociedad y del equilibrio ecológico a largo plazo del planeta.9

El mayor problema que enfrentan las teorías Malthusianas es que no hay ninguna evidencia que la soporte. En primer lugar, el supuesto de que las personas multipliquen el número de hijos a medida que aumenta su capacidad de abastecimiento es errónea. A medida que los países crecen económicamente y están mejor alimentados las tasas de fertilidad descienden. La tasa de fertilidad bruta de la humanidad ha descendido de un promedio de 5 hijos aproximadamente en 1950 a 2 hijos para el 201010. Salvo unas pocas excepciones (República democrática del Congo y Nigeria), el resto de los países en el mundo han disminuido el tamaño de las familias en número de hijos en los últimos 60 años, ciertamente el más bajo de toda la historia. 

El crecimiento demográfico en el mundo rara vez ha sido exponencial, mientras que la producción de alimentos, como lo vimos en el apartado sobre seguridad alimentaria y hambre, se ha logrado duplicar en el mundo, y en los países en vía de desarrollo ha logrado triplicarse. La tendencia que pronostican diferentes organismos como el Banco Mundial y las Naciones Unidas señalan un retroceso en el crecimiento demográfico y un eventual estancamiento que oscila entre los 8 y 10 mil millones de habitantes para mediados del siglo XXI11. En cuanto a la seguridad alimentaria y la lucha contra el hambre, la FAO pronostica de igual manera un aumento de la producción agrícola y una reducción del hambre en el mundo. 

A la luz de la evidencia, el crecimiento demográfico de la humanidad no puede ser considerado como un problema en sí mismo y se encuentra lejos de ser señalado como un limitante del progreso del aumento de la calidad de vida de la humanidad. Posteriormente abordaré con mayor detenimiento el problema de la sostenibilidad del ecosistema planetario y el crecimiento demográfico para demostrar que, el aumento de la población mundial puede representar incluso mayor capacidad de generar riqueza y mejorar los estándares de vida de toda la humanidad.  

La conclusión básicamente es que bajo cualquier parámetro, la humanidad se encuentra hoy mejor alimentada que en cualquier época de la historia, con mayor consumo de kcal per cápita, la producción de alimentos se ha duplicado en el mundo y la subnutrición hoy es la más baja, logrando que 1500 millones de personas no padezcan hambre hoy. 

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Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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