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PROYECTO CONTINUUM

2013

9 items

Haciendo estas aclaraciones me permito hacer una corta enumeración de las propiedades que definen a los sistemas complejos:

Ahora bien, debemos resaltar la transdiscipinariedad que subyace bajo estos principios que rigen las propiedades y características de los sistemas vivos. Como se ha sugerido durante el capítulo, la comprensión sistémica de la vida cuenta con un potente y fecundo marco de comprensión para diferentes ciencias y campos de estudio, y considero, de acuerdo con lo investigado, que aún apenas se está descubriendo el verdadero alcance de una teoría omnicomprensiva -si se quiere holística- de las formas de vida en nuestro planeta. 

Para este apartado tomo los postulados de Humberto Maturana y Francisco Varela en la denominada teoría de Santiago de la cognición y los aportes de Fritjof Capra. Ésta consiste fundamentalmente en identificar el proceso de cognición con el proceso mismo de la vida. Según estos autores, la actividad implicada en la autopoiesis y autoperpetuación de las redes vivas, la que sustenta el principio del acoplamiento estructural de los sistemas vivos mediante bucles de retroalimentación es justamente un proceso cognitivo. Dado que toda relación de un sistema vivo con su entorno es una interacción cognitiva, podemos decir que la cognición y la vida son un mismo proceso. En este sentido, la mente es inmanente a la organización de la materia en cualquier nivel de vida. (Capra: 2002; 63)

El concepto de autopoiesis fue enunciado por primera vez por los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela en 1971 y aunque su uso fue circunscrito inicialmente a los organismos biológicos, logró su ampliación epistemológica hacia la neurociencia y a la teoría de sistemas sociales, en la que quisiera detenerme brevemente. 

Siendo que uno de los objetivos de este capítulo es situar el proceso de desarrollo humano dentro de la evolución natural, debemos dirigirnos hacia una teoría que la comprenda en el más largo plazo, por tanto tenemos que resumir brevemente la historia del universo y su tendencia dinámica  -a pesar de la segunda ley de la termodinámica- hacia su complejización y diferenciación. Tenemos que referirnos entonces a los umbrales de evolución de la organización de la materia en el universo y los saltos en niveles de complejidad que corresponden a una transformación en los medios en el que se transmite la información dentro de los sistemas y en relación con su entorno. 

Los sistemas complejos o vivos cuentan con la capacidad de ganar experiencia y reordenar su patrón de organización en la medida que responden a las influencias del medio. Dicha propiedad de los sistemas complejos se establecen por los mecanismos de retroalimentación positiva o negativa con su entorno.10 Los bucles de retroalimentación, en términos técnicos, son la disposición circular de elementos conectados causalmente, en los que una causa inicial se propaga alrededor de los eslabones sucesivos del bucle, de tal modo que cada elemento tiene un efecto sobre el siguiente hasta que el último retroalimenta el efecto sobre el primer eslabón que inició el proceso. En tanto que haya un eslabón que se vea afectado por el último, hay autorregulación de todo sistema. (Von Bertalanffy: 2006; 46)

Si partimos del principio que toda forma de existencia en nuestro universo está inextricablemente atada a la materia, y dado que los sistemas vivos se hallan contenidos en éste ¿Podríamos decir que todo sistema vivo se puede explicar a partir de los principios físicos y químicos que rigen la organización de la materia?  

Para aproximarnos al estudio de la vida debemos tener en cuenta tres dimensiones fundamentales que la constituyen, a saber; la materia, la forma (o patrón de organización) y el proceso. La primera de ellas refiere a los componentes físicos/materiales que componen un sistema concreto. El patrón de organización alude a la configuración particular de las relaciones entre los componentes de un sistema que determinan sus características esenciales (forma).  Por último, la perspectiva de proceso adviertela importancia crucial del desarrollo y evolución1 de los sistemas complejos a través del tiempo, toda organización sistémica cuenta con una historia, representa en todo momento un registro de los cambios estructurales precedentes. 

Como he tratado de demostrar a lo largo de la investigación. El desarrollo de la especie humana ha estado anclada a la evolución natural y a las dinámicas de autoorganización y emergencia de la materia en nuestro universo. La aparición de la vida humana en aglomeraciones de organismos ha permitido la emergencia de un sistema orgánico superior, provisto de capacidad cognitiva.

Retomando los postulados sugeridos en el capítulo sobre los fundamentos del pensamiento sistémico, se puede decir que la acumulación de conocimiento humano con respecto a la realidad empírica representa el mecanismo de retroalimentación para la adaptación de la especie a su entorno. Como he descrito, se ha presentado en el proceso de la civilización una mayor efectividad en el proceso de acumulación de conocimiento de la especie con respecto a la dinámica y propiedades del mundo natural; las leyes físicas en la interacción de la materia, la composición química de los elementos, la fisiología del cuerpo humano, el funcionamiento de cuerpos neuronales, la comprensión de los organismos vivos y sus ecosistemas, la evolución de las especies, los fenómenos climatológicos, el movimiento de los cuerpos celestes etc.  

Esto ha permitido un mayor dominio y control sobre dichos factores. No obstante, debido a las limitaciones epistemológicas y cognitivas, ancladas aún en la lógica subjetivista y voluntarista para comprender los fenómenos sociales, el ser humano no ha logrado descubrir plenamente la autonomía constructuva del orden social de manera que pueda dominar y controlar los factores de riesgo que genera el sistema humano de relaciones sobre los individuos mismos. En otras palabras, nuestros mecanismos de retroalimentación positiva de los sistemas sociales y en particular del sistema social global no cuentan con el grado de desarrollo que se cuenta sobre el mundo natural. De igual modo, he señalado que la principal desigualdad en este proceso de adquisición de conocimiento, para la adaptación y modificación del mundo, se encuentra en la capacidad de los humanos para ejercer mecanismos de retroalimentación positiva sobre sí mismos.

Mi apuesta teórica sugiere entonces una forma concreta de aproximación epistemológica para potenciar los bucles de retroalimentación de las sociedades y los individuos para comprenderse y modificar positivamente su relación con el entorno, físico, social e interior. Siendo que nos encontramos ante una intrincada red de yuxtaposiciones sistémicas, me permito afirmar que la capacidad de desarrollar conocimiento más aproximado a la realidad del sistema social y del individuo, está dada por limitantes cognitivas y disposiciones materiales para la acumulación de información, y no porque exista una barrera ontológica/epistémica impenetrable que imposibilite el conocimiento y capacidad de transformación de las dinámicas del sistema social y del individuo consigo mismo. Solo a partir del proceso paulatino de la humanidad que supere
 
Ahora bien, la especie humana ha producido un conjunto de conocimientos que permiten diseñar y crear bienes y servicios que facilitan la adaptación del ser humano al medio ambiente y le permiten satisfacer tanto sus necesidades esenciales como sus deseos, a esto se le llama tecnología (Kaku; 2011). Ésta refiere a un conjunto de instrumentos, en los cuales hay una disposición muy concreta y específica de átomos que utilizan los seres humanos para mejorar sus condiciones de vida, para suplir necesidades, para hacer más eficiente un proceso y para extender nuestras limitadas facultades físicas y cognitivas. ¿Si ello es posible en los sistemas físicos y biológicos, y siendo que nosotros estamos atados a los mismos principios básicos de organización1, por qué no pensar en dirigir nuestro propio proceso social e individual?

Mi apuesta teórica busca apuntar al desarrollo de tecnologías en diferentes escalas de la realidad, de instrumentos metodológicos que cumplan las mismas funciones en otros tipos de organización sistémica, tales como el sistema social, el sistema neuronal, los ecosistemas y la relación del hombre con éstos. Pensar en tecnologías sociales y en tecnologías del yo interior, partiendo de los principios de retroalimentación de los sistemas, apunta a reducir paulatinamente la brecha en el conocimiento y en los logros alcanzados en el mundo natural con respecto al mundo social y del yo interior.

Por supuesto, con esto no quiero decir que estos mecanismos catalizadores de procesos en diferentes sistemas y escalas de la realidad no existan actualmente y que no hayan sido desarrollados de ninguna manera. A continuación citaré varios ejemplos para las diferentes dimensiones de la realidad diferenciadas en este proyecto. Mi intención es impulsar este tipo de aproximaciones en las ciencias sociales en general.

Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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