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PROYECTO CONTINUUM

2013

8 items

No obstante, el desarrollo humano en términos de educación, encuentra una vasta desigualdad en cuanto a la proporción de hombres y mujeres en el mundo. Del 16% de la población mundial analfabeta, el 64% son mujeres y el correspondiente 36% hombres.  La medida que se utiliza para evaluar las diferencias de género en educación es el índice de paridad entre los géneros. Si el valor es igual a 1, no existen diferencias entre hombres y mujeres. Si el valor es inferior a 1, indica que las mujeres están en desventaja y si es superior indica que los hombres se encuentran en desventaja.

Difícilmente encontraremos a alguien hoy que esté en desacuerdo con promover la educación para la población de todos los países, pues se entiende que con ella se empodera a las personas para actuar sobre sus condiciones vitales, que está altamente correlacionada con la capacidad de tener mayores niveles de vida y generar riqueza, y que es fundamental para el desarrollo y realización personal. Además, la educación no solo amplía el espectro de comprensión general del mundo y del sujeto en él, sino que estimula la integración social y está relacionado con la transmisión de conocimientos, valores y creencias de una sociedad, necesaria para su reproducción simbólica. En últimas, la educación representa un valor social en sí misma. Ahora miremos las tendencias de la alfabetización en el mundo. 

En el presente ensayo hemos tratado el desarrollo social de la humanidad como una categoría aislada teóricamente del desarrollo material, y es importante reconocer que ésta distinción es una elaboración propia para fines de la investigación. El concepto de desarrollo debe entenderse como una construcción histórica, enmarcada necesariamente en el ámbito de las relaciones internacionales que se institucionaliza como un discurso mundial a partir de mediados del siglo XX impulsado por las naciones industrializadas.3 

De nuevo, el primer signo para analizar el bienestar humano con respecto a los riesgos que representa para sí mismo es la vida. Por supuesto, la violencia es la manifestación insigne del peligro que representamos los unos a los otros.  Para este punto en particular he tomado el trabajo del reconocido investigador Steven Pinker y su trabajo The better angels of our nature. Why Violence has declined (2011).En él se estudia el proceso de descenso de la violencia a lo largo de civilización humana en todos los niveles en que se presenta: guerras interestatales, guerras civiles, conflictos entre grupos raciales o por pertenencia religiosa, guerras entre tribus, conflictos entre grupos dentro de las ciudades como pandillas, asesinatos y hasta la violencia intrafamiliar. Además se estudia como fenómeno fractal, es decir que es observable a través de milenios, siglos décadas y años. De acuerdo con Pinker, posiblemente, nosotros estemos viviendo en los tiempos más pacíficos de toda la historia de la humanidad. 

Uno de los principales argumentos detractores del crecimiento económico del mundo en los últimos doscientos años es la amplia desigualdad de la distribución de la riqueza. La principal medición para establecer la desigualdad entre países y al interior de éstos es el índice de GINI. Mientras más cercano se encuentre a 1, mayor será la desigualdad. Ahora, el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) mide este coeficiente con base en las tasas de cambio de las monedas de los países para comparar su PIB. 

En el capítulo anterior abordé el problema demográfico en relación con el problema alimentario a escala mundial, demostrando que el temor Malthusiano no está fundamentado  en las tendencias demográficas actuales. En el presente apartado, buscaré explicar los factores asociados al decrecimiento de las tasas de fertilidad en el mundo como un fenómeno emergente, producto de cambios autodirigidos por las sociedades más que planificados. Por supuesto, esto no niega de ninguna manera los esfuerzos de los países y los organismos internacionales en la reducción del tamaño de la población, pero como veremos, la incidencia voluntaria de la especie humana hasta ahora está adquiriendo un significativo grado de control sobre el fenómeno, producto de un mayor entendimiento de éste.

Si bien los problemas de la violencia, la distribución desigual de la riqueza, la desigualdad  de género, la falta de alfabetización en el mundo y el crecimiento demográfico han presentado tendencias favorables, aún constituyen fuertes amenazas para el continuo desarrollo social de la especie humana. Sin embargo, estos no son los únicos problemas que enfrentan las sociedades contemporáneas. A continuación buscaré citar brevemente otros problemas sociales que han ido ganando terreno en la discusión global, pero que aún falta alcanzar un elevado nivel de control y dominio como el que hemos alcanzado en el mundo natural y físico. Cada uno de ellos merece una ampliación mayor, pero debido a los alcances de este estudio -se puede decir exploratorio- me limitaré a enunciarlos. 

Es como si miles de personas, primero, luego millones y finalmente más y más millones andaran por este mundo con los pies y las manos atados a los demás por ataduras invisibles. Nadie guía ese andar. Nadie queda fuera de él. Algunos quieren ir hacia allí, otros hacia allá. Caen unos sobre otros, y vencedores y vencidos siguen encadenados entre sí. Nadie puede dirigir los movimientos del todo; esto solo sería posible si una gran parte de ellos fueran capaces de comprender, como si lo contemplaran desde fuera, el gran cuadro global que forman todos juntos. 

Proyecto Continuum

Ensayos sobre el desarrollo de la especie humana.

Juan Pablo Hernandez

Sample Image Comunicador Social y sociólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Ensayista, investigador, científico social. Escéptico e idealista de profesión. Ni optimista, ni pesismista.... posibilista.

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